Desarmadas e invencibles

Autora: Rosario Raro 
Colección Relatos 
1ª edición: junio, 2012 
ISBN: 9788494014338 
PVP: 13,00 €



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El blog del libro: http://desarmadaseinvencibles.blogspot.com.es/
Booktrailer de Desarmadas e invencibles:  
http://www.youtube.com/watch?v=Bo5AUEpnvdM

Ilustración de cubierta: Salvador Soriano (Ascendente Gráfico).
El libro está prologado y epilogado por los escritores Juan Pedro Aparicio y Olivia Ardey.
Todas las mujeres desarmadas e invencibles de este libro son absolutamente reales. Entre ellas, algunas se bañan, otras guardan la ropa y un tercer grupo desarrolla ambas habilidades simultáneamente. Unas cuantas luchan contra gigantes que no son molinos y demuestran su propiedad anfibia cuando reman sobre un mar de lija sin perder su condición de hadas. Mientras tanto se casan, malcasan o descasan. De lo que no hay duda es de que vale la pena conocerlas para saber cuánto de nosotros hay en ellas. 

 «La literatura es, pues, para mí, expresión de vida. Estas reflexiones mías, que supongo más vetustas que originales, me han venido de nuevo a la mente, mientras me deleitaba con la lectura y relectura de esta estupenda colección de relatos raros, lo digo ya, pues el adjetivo acude a los labios sin esfuerzo dado el apellido de su autora, tan literario como el más feliz de los seudónimos, evocador de esas librerías en las que uno busca la clase de libros llamados raros y descatalogados, que hacen las delicias de los amantes de la literatura». Juan Pedro Aparicio 

«Este es un libro que cuenta historias de las que merecen ser leídas despacio. La autora ha elegido como protagonistas a mujeres que se enfrentan a sus propias guerras sin hierro en mano, lo que las hace dos veces valientes. Invencibles, por supuesto. Estas heroínas sin nombre, ya sean efigies, modelos de pintor o hacedoras de bizcochos, se lanzan a la batalla de cada día bien surtidas de coraje. ¿Desarmadas? Quizá no. Ellas no cargan la maza al cinto ni empuñan el hacha, porque no les hace falta. No son esas armas las suyas, les basta como escudo su intuición y en lugar de la espada enarbolan la palabra». Olivia Ardey